¡Hola! Me llamo Ana y soy profesora de español para niños. Enseño tanto a niños extranjeros como hispanohablantes residentes en el extranjero. Tengo una dilatada experiencia en la enseñanza de español como lengua extranjera y como lengua de herencia en la etapa de Educación Primaria en Alemania. Los últimos diez años de mi carrera me he especializado en la lengua de herencia y he estudiado las dificultades, carencias y necesidades que estos hablantes tienen en su lengua materna con el fin de proporcionarles un apoyo focalizado que les motive a mantener viva esa parte de sí mismos y de su cultura familiar.

Foto de perfil_Pequespanish

¿Qué es la lengua de herencia?

Se denominan hablantes de herencia a las personas que adquieren el español en el ambiente familiar (lengua minoritaria) pero no lo desarrollan completamente por encontrarse inmersos en una sociedad en la que se habla una lengua diferente (lengua mayoritaria) en la que se vuelven más competentes. El nivel de adquisición de la lengua minoritaria es muy variable en función de la situación familiar pero la adquisición de la lengua minoritaria queda incompleta por la falta de exposición a la lengua en situaciones más allá de las domésticas y por la ausencia de alfabetización y escolarización en español.

En muchas ocasiones, una vez comenzada la etapa de la escolarización, el idioma minoritario acaba siendo relegado a un segundo plano o incluso desterrado por la lengua dominante, es decir, la lengua de uso social en el país de residencia. Esta situación se ve normalmente más agravada en los hogares donde solamente uno de los progenitores habla la lengua minoritaria y la lengua familiar es la misma que la lengua social. Esto varía mucho de una familia a otra en función de la situación familiar, el registro doméstico y la integración cultural entre otros factores.

La vuelta a casa y las despedidas
Adiós, abuelos.

¿Cómo puede la familia fomentar el uso de la lengua minoritaria?

Algunos elementos que ayudan a paliar este desgaste no son tan inalcanzables como a priori podría parecer. Uno de los puntos más importante para llevar a cabo cualquier tipo de aprendizaje – y con esto no hablo sólo del aprendizaje de lenguas, sino de cualquier ámbito- es el componente afectivo. Un aprendiz necesita cierto grado de apego a la lengua para conseguir un aprendizaje significativo. Este factor es aún más importante cuando nos referimos a la lengua de herencia, ya que hay una línea intangible y delicada que separa la intimidad familiar en donde se usa la lengua minoritaria del mundo exterior donde comienza la vida social del niño o niña, que irá adquiriendo cada vez más importancia a partir de la adolescencia. Mantener los vínculos familiares y las amistades fuertes, así como los lazos con la cultura de nuestro país de origen, es vital para incentivar el uso de la lengua: visitar y recibir visitas, viajar lo más asiduamente posible al país de origen, sumergirse en las festividades, aprender a apreciar y cocinar la comida local, involucrarse en la cultura local, leer y escuchar cuentos y poesías, disfrutar de la música.

Todo esto nos lleva a otro de los puntos de máxima importancia para que el aprendizaje sea significativo: la motivación. Con estos precedentes estaríamos generando en el niño o niña una motivación interna para comunicarse en la lengua minoritaria. Sin embargo, el input al que estos hablantes están expuestos en la lengua minoritaria es mucho menor que la cantidad y diversidad de situaciones sociales a los que están expuestos los hablantes nativos que residen en un país hispanohablante. Es por eso que esa motivación interna muchas veces resulta insuficiente y acaba convirtiéndose en motivo de frustración, tanto para el aprendiz como para sus padres, que muchas veces no comprenden qué ocurre ni por qué.

Es entonces cuando los padres buscan un apoyo externo que motive a sus hijos e hijas a continuar con el aprendizaje y perfeccionamiento de su lengua materna. Precisamente ésta es la razón de ser del proyecto Pequespanish: acompañar, apoyar y motivar a estos aprendices a no perder su lengua y su cultura familiar a pesar de estar integrados y alfabetizados en otra lengua y cultura dominantes.

¿Cómo motivo a mis estudiantes?

El primer paso para poder motivar es analizar el caso concreto del estudiante y su relación con la lengua. Para enfocar el contenido de las clases y comprender mejor sus necesidades específicas debo conocer la situación lingüística en la que se encuentra. Para esto utilizo un cuestionario voluntario que envío a las familias antes de comenzar a trabajar juntos.

El segundo paso es dedicar tiempo en establecer una conexión afectiva con el estudiante. Igual de importante es dedicar tiempo para conocer sus intereses, su personalidad, sus gustos, sus puntos fuertes y sus puntos débiles. A partir de ahí y en base a estos factores, dirijo el contenido y las estrategias didácticas adaptadas a su estilo individual de aprendizaje.

Motivo a mis estudiantes a través de materiales creados y seleccionados por mí que sacien su curiosidad innata de manera lúdica y dinámica. Para ello utilizo la metodología CLIL/AICLE (Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras) mediante estrategias de ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos) y gamificación, todo orientado en un marco de inmersión lingüística en el que utilizo el español como lengua vehicular con un enfoque comunicativo, teniendo muy presente el uso de un input comprensible y las necesidades específicas e intereses de mi alumnado.

A través de los cuentos, la poesía, la música y el arte promuevo el desarrollo cognitivo y las funciones motoras y ejecutivas de mis estudiantes más pequeños. A partir de los 6 años los hablantes de herencia están preparados para comenzar la alfabetización y la lectoescritura en su lengua materna, para lo que sigo un sistema que he desarrollado específicamente para estos estudiantes, que tienen unas necesidades concretas diferentes a los nativos y diferentes a los extranjeros.

La importancia de la cultura

El idioma no es tan sólo una herramienta de comunicación. La lengua da forma a nuestros pensamientos y a nuestra forma de ver el mundo. La cultura es una parte esencial del idioma, tanto que la capacidad de un hablante para comunicarse eficientemente en un idioma radica en gran medida en su comprensión de la cultura. Por ello el aprendizaje de una lengua está estrechamente ligado al aprendizaje de la cultura, pues la una no se entiende sin la otra. Nuestros niños no son sólo bilingües, son también biculturales.

La lengua materna es una parte esencial de nuestro ser y debe ser protegida y cuidada con mimo, especialmente en las primeras etapas de la vida.

Para saber más o reservar una clase online conmigo, contáctame.